Tool: No hay infierno. Sólo un abismo en el subconsciente.

En la psicología de Carl Gustav Jung, se trata profundamente el concepto de “La Sombra” en la personalidad, como aquella parte oculta, reprimida y culpable: es, dentro de cada individuo, la fuente de todo acto maligno. Históricamente el Metal se ha dedicado a excavar profundo en el imaginario de la oscuridad mediante clichés sobre malicia y satanismo, pero ninguna banda lo ha logrado plasmar con tanta inteligencia y sobriedad como el cuarteto californiano Tool.

A través de tan sólo 4 álbumes y 24 años de carrera, los comandados por Maynard James Keenan urgan en los demonios personales, aquellos que nos desequilibran, auto-sabotean y hacen miserables a cada momento. Su manera de aproximarse al Metal –a través de las complejidades matemáticas del rock progresivo– los sitúan en un terreno de música cerebral. Mesurada en elementos, pero recargada en cuanto a la manera en la que abultan cada espacio con guitarras estridentes y armonías que inducen angustia.

Renuentes a aparecer en el spotlight de la fama y a codearse con la industria (su música no está disponible en iTunes, por ejemplo), el primer show de Tool en México no ofrecerá a rockeros melenudos invocando a Cthulhu sobre el escenario del Palacio, sino vastas dimensiones de oscuridad –pensadas con el fin de ocultar a los músicos durante su trip introspectivo– mientras que la psique colectiva del público queda hipnotizada por los visuales de Alex Gray, autor de la portada del álbum Lateralus del 2001, y Adam Jones, director de los videoclips de la banda, poblados con animaciones de marionetas decrépitas.

La obra de Tool no es rock sólo para metal-heads con camisetas negras, adornadas con una llave inglesa en forma de falo. En vivo su performance es una sesión catártica para todos aquellos con crisis de la edad adulta; una tortura auto-inducida para retorcerse en reproches amargos y condenas nihilistas. Ahórrese a ese psicólogo y asista a esta terapia colectiva para resolver los conflictos de su adolescencia noventera.

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