¿A qué podría sonar el 2014?

Hay de dos sopas: clavarse en la nostalgia, o enloquecer con el (complejo) presente.

Con el 2013 en el retrovisor ya es posible tener cierta perspectiva sobre los géneros musicales que trascendieron en el año y que comienzan a darle un perfil característico a esta segunda década del nuevo milenio en la que ya podemos tener video-llamadas, pero seguimos sin ver carros voladores, entre otras comodidades del futuro que nos prometían en la caricatura de Los Supersónicos.

Si tomamos como referencia a uno de los discos más exitosos del año pasado como el Random Access Memories de Daft Punk, podemos ver que la tendencia no es la de dar pasos agigantados hacia el mañana, sino de retroceder al pasado, en busca de respuestas creativas enterradas en el ayer: el dúo de los cascos robóticos se fue a refugiar en las faldas de Giorgio Moroder –creador de la música Disco– y en las fórmulas de Nile Rodgers del grupo Chic ¿recuerdan “Le Freak”, clásica de las bodas para que los ñores se paren a hacer sus mejores pasos de… Travolta? No deja de ser extraño que “Get Lucky”, una de las más bailadas en el 2013, suena como si fuese una canción rescatada de 1978. Pero, ¿y qué artistas están haciendo música que esté parada en el aquí y el ahora?

Quizá nuestro presente es demasiado complejo para ser descifrado: Si a inicios del S.XX los artistas llamados Futuristas sufrían para explicar el vértigo de la Revolución Industrial y el progreso tecnológico que trajeron los trenes, la electricidad y la fotografía… imaginemos entonces qué tan difícil la tienen nuestros contemporáneos, quienes tienen que traducir globalización, cambio climático, mediatización, digitalización, en arte.

En el libro Retromania: Pop Culture’s Addiction to Its Own Past (2011), el autor inglés Simon Reynolds ensaya sobre este constante retorno al legado cultural de las últimas cuatro décadas del S.XX; y de la ineficacia de los creadores del S.XXI por deslindarse de la nostalgia, para afrontar el presente (y el futuro).

Felizmente, Reynolds señala a algunos músicos que sí retratan el zeitgeist de nuestros días: artistas super-híbridos como Vampire Weekend, M.I.A. o Oneohtrix Point Never que observan el retro de diferente manera: no son artistas que homenajean linealmente al pasado –como Daft Punk– sino que pepenan libremente de la historia del pop como si fuese una venta de garage y la recombinan agresivamente con el convulsivo caldo de cultivo hallado en internet: millones de símbolos y signos culturales que colisionan para formar nuevos DNAs de información, que finalmente se traduce en creaciones inesperadas, sin precedentes.

Y bien, ¿a qué va a sonar el 2014? El pop seguirá comiéndose a sí mismo, en un remolino de décadas, a través de su incesante nostalgia centrífuga que los lleva a mirar al retrovisor. Pero, para una refrescante mirada sobre el presente, hay que estar pendientes a los excéntricos, desconectados del pasado y conectados con el todo de la globalización y el internet.

5 álbumes del 2013, para comprender las vanguardias y retaguardias del 2014:

    • Boards of Canada – Tomorrow’s Harvest (Warp Records)

    • Daft Punk – Random Access Memories (Sony Music)

    • M.I.A. – Matangi (Interscope)

    • Oneohtrix Point Never – R Plus Seven (Warp Records)

  • Vampire Weekend – Modern Vampires of the City (XL Recordings)

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