Foo Fighters: El Rock no es para tomárselo en serio

La nota de suicidio de Kurt Cobain decía: “It’s better to burn out than to fade away*”, pero Dave Grohl decidió no morir asfixiado por la debacle de Nirvana, y con un puñado de canciones propias grabó el debut de los Foo Fighters y encontró la manera de burlar un destino que lo perfilaba con el poco honroso lugar en la historia del rock, como el baterista de Nirvana. Ni Ringo Starr fue tan astuto.

Y así, desde 1994 Grohl se convirtió en el frontman de su propia banda, donde se hace lo que a él le late, que es echar un desmadre post-adolescente: los berrinches existencialistas déjenselos a Nirvana. El de los Foo Fighters es un modern rock amigable para la radio estadounidense, con ganchos tan frescos como un slurpee tamaño familiar, guitarras musculosas y coros de antorcha tan insignes, que hasta dan ganas de usar rolas como “My Hero” o “The Best of You” para musicalizar videos de graduación.

Lo curioso es que, al hacer un sondeo al azar, es más probable que un fan recuerde más a los Foo Fighters por un video, que por un riff o un fraseo: el sentido del humor es el principal asset de la banda y éste surge a borbotones en sus videos. Los hemos visto disfrazados como todos los pasajeros y tripulación de un jet comercial en “Learn to Fly”; como el cast de un corto surrealista de Michel Gondry en “Everlong”; o a Dave como Michael Douglas en el homenaje a Un día de furia en “Walk”. En 2011 anunciaron su tour con un teaser en el que personificaban a unos traileros que manejaban el convoy de la gira y que paraban en la carretera para darse un regaderazo cargado de homoerótismo irónico (hasta se agachaban a recoger el jabón).

Conscientes de que gran parte del carisma del grupo yace en la sonrisa de Dave Grohl –sangrona y cínica, pero afable… muy Generación X– y en la facha de dudes californianos de los demás integrantes, los Foo Fighters han sabido calentar las fechas con una serie de teasers exclusivos para México a partir de más videos: a finales de octubre, Dave Grohl mandó un breve –pero intenso– saludo de 10 segundos, grabado desde su teléfono: “Hey Mexico, are you ready? Because the Foo Fighters are coming soon for the first time. And I can’t fucking wait!”. Días más tarde, y para anunciar una segunda fecha, sacaron otro hilarante clip plagado de absurdos y estereotipos sobre México, en el cual un motociclista mensajero entrega invitaciones a cada uno de los integrantes: una gran puntada, por cierto, es que el motociclista es Erik Estrada en un cameo ¿Se acuerdan de Patrulla Motorizada en los ‘70 y de Dos mujeres, un camino?

Lo cierto es que el telegrama tardó en llegar 19 años de carrera, 7 álbumes y montón de hits; pero finalmente los Foo Fighters se pondrán a mano con el público chilango, hambriento por ver y escuchar rock gringo de a de veras: machorro y chovinista, como nos gusta a los mexicanos. A ver cómo le va a los sensitive guys de The National, la banda abridora…

“El Rock’n Roll es análogo, imperfecto”, dijo Grohl en una entrevista a Billboard en 2011. “El Rock se compone de músicos sobre el escenario que no son lindos y que no cantan perfecto. Que salen un poco tomados y no suenan como en el disco. No tienen computadoras que toquen por ellos. Para mí, el Rock es chingonamente real. El Rock’n Roll está vivo y bien”.

De tarea:

Ver el documental Sound City, dirigido Dave Grohl: una apología a la esencia pura y dura del Rock’n Roll. A través de la adquisición de la monstruosa consola –rematada ante el inminente cierre del estudio Sound City–, Grohl rescata la memoria de esta locación situada en Los Angeles, en la cual grabaron artistas de la talla de Nirvana, Nine Inch Nails, Tool, Red Hot Chili Peppers, Johnny Cash y otras leyendas.

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