Andrés Calamaro: los boludos prevalecerán

Para los despistados, resultará fácil confundir el nombre de Calamaro con un personaje de Bob Esponja. Y qué van a saber ellos de un culto tan de hueso colorado como el que existe hacia Andrés Calamaro: místico del rock argentino que ha prevalecido a través de al menos tres capas geológicas ¿Recuerdan la de “Mil Horas”, allá en el ‘83? ¿O qué tal la de “Sin Documentos” con Los Rodríguez, en los albores de MTV Latino en el ‘93?

Con más de una veintena de álbumes solistas y puñados de hits, la presencia de Calamaro garantizará que las butacas del Auditorio se transformen en un graderío del estadio del River Plate con una hinchada de filiaciones albicelestes, que agitará los brazos hacia adelante para brincar y corear al son de “lo-lo-lo-ló”, cada uno de sus rolas: habrá que recurrir a la inmortal “Flaca”, tema que siempre funciona para hacer tregua con la amada. O actuar bajo las instrucciones de “Loco”, perfecta para justificar el libre albedrío de poncharse un “porrito”, para salir a dar la vuelta al parque, solito.

A sus 51 años –tan sólo uno menos que Maradona– Calamaro se ha hecho de un personaje similar al del Diego: un boludo adorado como divinidad, cuyas excentricidades son celebradas y justificadas bajo el mote de “El Salmón”. Su música es para resistir e ir contracorriente, con el fin de prevalecer: no hay duda del porqué varios han tomado sus canciones y las han convertido en himnos del día a día urbano. ¡Aguante, Salmón!

Canciones esenciales:

  • “Flaca”
  • “Loco”
  • “Estadio Azteca”
  • “El Salmón”
  • “Mil horas”

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