Los Remedios de Juana Molina

El Sol irradia en Re. Las cosas son o no son. Tienen resonancia. Son hijos de la tierra y el cielo. Son (Domino, 2006) es el cuarto vástago en la floración creativa de la alquimista argentina Juana Molina. Un golem de retazos de tela, botones viejos e hilos de plata que cobra vida ante el eco de la palabra “Son”.

“Para mí lo importante es escucharlo en un lugar que no haya ruido,” responde Juana afanosa y serena desde su hogar en las afueras de Buenos Aires, “Si no se pierde todo, se pierde el entretejido.” El suyo es un lugar secreto, silencioso, familiar y no cualquiera es invitado a atestiguar.

Los temas de Juana Molina están habitados por personajes femeninos. Mamás que padecen los caprichos de sus hijas. Niñas que despiertan sus sentidos al mundo y sus ruidos y texturas. Mujeres que se molestan por lo burdo en la vida. Madres-naturaleza que padecen al padre tiempo y su indolente progreso. Viejitas que tejen. Los bordados, las telas, el crear doméstico. “Es muy lindo, es un tapiz hecho con pedazos justamente de telas, que mi tía abuela ha de haber encontrado de todas las cosas que siempre hacia,” hace décadas su tía bordó un retrato de Juana y sus hermanas mismo que hoy decora el estudio de su casa y la portada de Son. “Lo único que está pintado son las caras. El resto es todo tela, bordado con lentejuelas, y la tapa del disco tiene brillos como si fueran las lentejuelas y tiene relieves preciosos.” La sobrina-nieta, ahora madre de una adolescente antipática, continúa ese linaje de confección tejiendo en audio tapetes de folktrónica, en base a guitarras acústicas, pulsos telúricos y jirones de sonido que maúllan y se conflagran alrededor de cada nota y cada eco vibrante de los gongs que intensifican las canciones. Su música es una canción de cuna. Una meditación profunda. Un rumor al amanecer con pájaros comentando el diario en la lejanía. Un rezo amoroso hacia lo que es. Todo. Lo que son.

En la plática se trae a evocación el paralelo con el cuadro La Creación de las Aves (1957) de Remedios Varo. “Uno siempre va dejando cosas, que no necesariamente quedan afuera porque no sirven, simplemente no quedaban bien en ese momento, en ese lugar, pero uno se va llenando de cosas que no se usan,” explica Juana acerca del momento en que se arremangó para hacer este nuevo disco. “Es como tener un taller de carpintería que vas acumulando distintos tipos de clavos que compraste para una cosa y después no los usaste y después te vienen bien para otra cosa. Me gusta tener un taller de sonidos y de pequeñas embriones musicales que puedo usar en cualquier momento, como tener botones, puntillas, lentejuelas, hilos de colores, telas, cuanto más tenés más podés hacer.”

“Yo creo totalmente en el reciclaje no solamente del cartón y del plástico, sino en el reciclaje en general,” Juana une la economía de recursos en una casa con aquella de la creatividad. “Yo tengo pilas de ropa que no tiro, por ejemplo, una tela que me gusta; estoy segura que en algún momento me voy a acordar y la voy a usar para algo, en vez de salir a comprar algo nuevo cada vez. Creo que lo viejo, lo usado, lo que a uno ya le pertenece, tiene mucha más personalidad, mucha más riqueza y mucho más que ver con uno que todas esa cosas que permanentemente cree que tiene que comprar y tiene como esa necesidad creada del shopping”.

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