Laberintos aurales de Arreola.

“El mejor camino para encontrarte es perderte en el servicio a los otros.”

Gandhi.

En algún momento de la película de Jean Pierre Jeunet, Amélie, la chica de Montmartre benefactora de propios y ajenos, toma impulsivamente el brazo de un viejo ciego, lo lleva a través de una calle bulliciosa y le susurra frenéticamente al oído todas las cosas y momentos que siempre han estado a su alrededor y que él nunca podría haber percibido. En un instante, Amélie desaparece en el subterráneo y deja al hombre en un estado de iluminación. Un acto de bondad azarosa, o en inglés ‘Random Act of Kindness’.

La primera ocasión que me enteré del proyecto de Alonso Arreola, LabA, fue en este mismo diario, al leer una nota que en su momento entendí como ingenua y desvalida: El también bajista de la Barranca había impreso de un modo independiente 10,000 copias de su proyecto solista Música Horizontal y se encontraba regalándolas en una estación de Metro, a diestra y siniestra. ‘Si no puedes vencer al enemigo, únete’. Con mi entendimiento sesgado de la información, Arreola se había convertido en un paria colega de aquellos que penan por los vagones, con amplificadores que cuelgan a rastras de sus cuellos, y cuyos lamentos anuncian “¡¡¡Se va a llevar los 100 auténticos éxitos de Pedro Infante en un disco MP3, 10 pesos le vale, 10 pesos le cuestaaa!!!”.

Pelear contra los molinos de la industria. Don Quijote de La Barranca empuña el bajo y ciñe el escudo “frente a la industria formal e informal, frente a las manos que no cantan la existencia sencilla de la música.” Y en un acto de terrorismo poético edita un álbum que NO está a la venta y que llega a las manos del escucha “porque hiciste ‘algo’ o porque conoces a ‘alguien’; porque de alguna forma tu vida se conectó con su semilla [de la música]” Sí, como el libro que deliberadamente alguien abandona en la banca de un parque, en espera del encuentro con un nuevo lector que viva a través de éste.

Para recibir, hay que dar: el dinero es símbolo de un potencial y hemos reducido el trueque a algo virtual; aquí se paga por el valor que se considera justo por la música y el objeto. Consciente del atrofio que tendría su obra en los anaqueles de una tienda (y de que finalmente la ganancia no está en la venta de discos sino en el reconocimiento de su nombre y por tanto, de la afluencia a sus conciertos), Alonso Arreola recurre a las estrategias virales para esparcir su obra mediante redes emocionales. Existirá quien pague tres veces el valor real, quien lo haga en especie, ofrezca bañar al perro del artista o quien documente una acción de bondad azarosa que, a consideración personal, equivalga a la adquisición de las composiciones.

Un laboratorio sonoro y un laberinto ótico: el objeto que envuelve a la música es tan complicado como las secuencias de Fibonacci, sin embargo, tan sencillo y evidente como el espiral evolvente en una concha.

En Música Horizontal, las proporciones numéricas y la zona áurea son el tema tanto:

1) En la mencionada distribución del producto al público (de un punto cero al infinito), basado en la epidemia de interacciones exponenciales.

2) En el objeto, un pañuelo con un mandala impreso en serigrafía, que al desenvolverse, descubre doce cartones con la información y las letras; además de agradecer a un benefactor por canción – artistas, negocios, ONGs – que, “preocupados por el futuro de la industria musical”, han correspondido con este ‘Random Act of Kindness’ al aportar facilidades para su grabación. Es un disco comunitario, entonces.

3) En la música en sí, un pandemonio in crescendo de jazz-rock con el enérgico bajo de Arreola como punto de fuga hacia un free donde se suman Alex Otaola, Chema Arreola, Alejandro Aponte, el guitarrista Dave Fiuczynski, el ex King Crimson Trey Gunn y Gerry Rosado (este último, otro patriarca del indie mediante su tardío pero floreciente sello Intolerancia, casa de San Pascualito Rey, Descartes a Kant, Los Dorados y Gepe, entre otros).

Si usted, estimado lector, gusta sumarse a la causa de LabA, se va a llevar 1 de los 5 discos destinados a aquel(la) que proponga un intercambio (o exponga documentado un acto de bondad azarosa) que valga el disco-objeto. Favor de escribirle al autor de este texto.

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