Ángel caído: Nick Cave & The Bad Seeds en México.

La única vez que en México hemos visto a Nick Cave sobre un escenario fue en aquella secuencia de Las Alas del Deseo (Der Himmel über Berlin, 1987) a través de la mirada de Damiel y Cassiel: dos ángeles que se pasean entre el público de un teatro viejo en Berlín. El primero, enamorado de una trapecista, renuncia a la inmortalidad con tal de conocer la pasión humana. El segundo observa reflexivo, omnisciente, maravillado por la manera irracional y caprichosa en que ocurre la vida en la Tierra. Mientras tanto, Nick Cave y los Bad Seeds ponen en trance a una audiencia post-punk a partir de la cabaretesca “The Carny” y la desgarradora “From Her to Eternity”. Estuvimos Tan lejos y tan cerca.

Conocimos a Nick Cave & The Bad Seeds a través del lente de Wim Wenders. Y a través del amigo que iba a El Chopo y conseguía discos de la que fuese su banda anterior: The Birthday Party, un furioso grupo australiano que a principios de los 80 escribieron “Release the Bats”, himno que complacía tanto a góticos como a punketos por igual.

O quizá escuchamos su nombre por primera vez en la boca de una estudiante de literatura anglosajona, quien encontraba en el músico una extraña combinación de poeta maldito à la William Blake, o una figura paternal sin resolver: baladas de asesinato, relaciones destructivas. Ellos, los bohemios, habrán encontrado en Cave al perfecto compañero de farra: rebelde y temperamental, cercano a Johnny Cash o a un jinete negro tomado de algún inédito spaghetti-western.

A pesar de sus glorias y atribuciones de ícono, a sus 55 años, el australiano se pelea constantemente con sí mismo y con su creador. Su obra (musical, literaria y como autor para soundtracks) describe un péndulo entre el agnosticismo y la fe cristiana. Y es de su propio conflicto de donde ha tomado bríos para llegar a su 15º álbum con The Bad Seeds –sin contar su pasado con The Birthday Party o su desfogue alterno, Grinderman–. Sin duda, un body of work de tal extensión deja ver las heridas, aún sangrantes, de un ser atormentado.

La fotografía que ilustra el frente de Push The Sky Away muestra una habitación de amplios ventanales: en la zona aurea, una mujer desnuda anda en las puntas de sus pies; a segunda instancia descubrimos a Nick Cave, en atuendo de dandy, dejando la luz pasar al correr una cortina. La fotografía de Dominique Issermann da pie al que posiblemente sea el trabajo más traslúcido de quien –entre los darkies del Chopo– es apodado cariñosamente como Nicolás Cavernas y sus Semillas del Mal.

¿Y qué mejor que venir a una ciudad donde hay un Ángel, para iniciar una nueva gira mundial? Antes estábamos tan lejos y tan cerca: celebremos que en esta ocasión, tendremos en primicia a una bestia sagrada de la música… Nick Cave & The Bad Seeds, bajo el cielo de la Ciudad de México. Que Nick Cave haya logrado un sold out en El Plaza, en la noche previa al estreno de Push The Sky Away (18 Feb) y que se haya abierto una nueva fecha el mero día del lanzamiento del disco (19 Feb), no es ningún milagro (aunque el cielo nos quede tan lejos a los chilangos).

Nick Cave & The Bad Seeds @ El Plaza. Lunes 18 y martes 19 de febrero 2013.

Nick Cave

$650 a $850 pesos

“Si tuviera que utilizar la trillada metáfora de los álbumes como hijos, entonces ‘Push the Sky Away’ es un bebé-fantasma en la incubadora y los pulsos creados por Warren Ellis [multi-instrumentalista de los Bad Seeds] serían como sus tenues y tremorosos latidos del corazón”. Nick Cave.

http://www.nickcave.com/

Twitter oficial: @ncandtbs

 

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